“El quería estar en la música y en el cine” –

El estreno de “Quién mató a Mariano Ferreyra”, la noche del 4 de abril de 2013.

Por Luz Marus/

Estamos yendo con Roni Bandini al estreno. Mientras él me pregunta: “¿Es por acá”? yo tardo en responderle, porque estoy mirando los afiches de la calle. Le digo: “Esto es la revolución, mirá!”. Chicos y chicas del Partido Obrero empapelando Corrientes con los afiches de la película. Cuando bajamos, a dos cuadras, una chica me da un volante y me invita al cine, “Para ver quién mató a Mariano”, me dice. “Sí, voy justo para ahí, gracias”. Empapelan arriba de otros afiches. La calle es de ellos y sólo generan respeto. La película se estrenó en varios cines, pero parecía que toda la calle Corrientes estaba en el mismo lugar. Todos sabían. La película ya había empezado, ahí  en la calle, en pleno centro porteño. Pude ver como la fuerza de unos cuantos unidos puede más que el dinero de cualquier productor.

Diego Rojas (autor del libro de investigación periodística en el cual está basada la película) está preocupado.

—¿Hola, Diego, estas nervioso?

—Sí, estoy nervioso porque tengo miedo de que no entremos todos.

Entramos todos. La película empezó sin publicidad. Parecía otro lugar y otra época. Pero no. Era Buenos Aires. Esto estaba pasando en Buenos Aires.

Empieza y todos hacemos silencio. Todos queremos ver, y entender (si eso fuese posible), quién mató a Mariano  Ferreyra,  cómo  y por qué.

Los recuerdos se amontonan sin orden. El primero que me viene ahora, es cuando el hermano cuenta que además de la militancia, que era su fuerte,  a él le hubiese gustado  estar en la música y en el cine. Lo dice el hermano, en una pantalla de cine, sobre su hermano muerto. Su hermano asesinado. Se le llenan los ojos de lágrimas. Al de la pantalla y al real, en una de las butacas. Están los familiares. Están los amigos. Está la gente de Derechos Humanos. Hay una abuela de plaza de mayo con su pañuelo blanco. Se escucha gente que llora. Vuelve esa frase a mi mente: “A él le hubiese gustado estar en la música y en el cine.”

Tengo a Diego Rojas a mi derecha en el cine y puedo preguntarle: “¿Ese es el audio verdadero? ¿A Pedraza? ¿Y lo grabaste vos?” “Sí” me dice, y me siento orgullosa de estar al lado de él en ese momento. Lo interrumpo otra vez para ver si el texto que lee el personaje de la hija con la voz en off de Martín Caparrós (en un impecable Andrés Oviedo), lo había escrito él. Asiente otra vez. La tercera interrupción se la hago al final. “Mirá, mirá todo lo que generaste”! Asiente satisfecho. Ya no voy a interrumpirlo más.

Lo veo a Alejandro Rath rodeado de cámaras y decido no interrumpir esta vez. Es ese momento único, donde sabe que lo que tenía para decir, llegó a miles. Lo que hizo él, Julián Morcillo, y todos los chicos del partido obrero (Ojo obrero).

Alejandro Rath y Julián Morcillo, supieron llevar esta historia al cine. No cayeron en lugares comunes. Mostraron lo que había que  mostrar. En una impecable edición pudieron dejarnos ver cómo se puede pasar de la alegría por las anécdotas al dolor de recordar a alguien que ya no está. Los primeros planos. El corte justo a tiempo. La música que se siente natural. El documental, la historia, la verdad.

En el plano de la ficción, lograron una de las cosas primordiales: Elegir bien. La elección de Martín Caparrós para el rol del periodista que lleva a cabo una investigación, es uno de los mejores aciertos. En su actuación vemos naturalidad y composición de personaje a la vez. Gestos que acompañan a Oviedo, como el cigarrillo casi siempre apagado en la boca. En el personaje de la hija, podemos ver el compromiso militante. En el empleado de limpieza que conversa con Oviedo, a un tipo simple que conmueve y hace reír.

Antes de salir, una personita muy joven me había preguntado: “¿Por qué una película de un hombre que mataron, si matan gente todos los días? Después de haberle explicado que todo asesinato es injusto y toda muerte importante y que nadie debe matar a nadie, le empiezo a querer explicar—y a explicarme—por qué una película sobre Mariano Ferreyra. Le hablo de la revolución de octubre, de marxismo, de socialismo, de Cuba, de manifestantes, de militantes, de los derechos de los trabajadores, de la tercerización. Le hago una mezcla bárbara, pero al final algo se va aclarando en mi mente y le resumo: Porque al matar a un revolucionario están queriendo matar a muchos. Porque matan a uno y creen que matan a miles. Por eso una película. Por eso. Para que vean que no lo lograron. Que esos  miles están hoy en las salas de cine. Están pegando carteles en las calles. Están haciendo ruido para que nunca más vuelva a pasar, y sobre todo, para que ese crimen no quede impune. 

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Video especial realizado por Luz Marus: http://www.youtube.com/watch?v=mj3uxWNNiwE&feature=youtu.be

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