[TEATRO] “La guerra del gallo” El albedrío de la infancia

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Por Mariana Komiseroff //

Hay  una bandera de Inglaterra colgada en la habitación del psiquiátrico de un ex no combatiente de Malvinas. Mendrugos de pan en el piso y el vestuario de soldado remiten a una guerra en la que Masi (Martín Amuy Walsh) no participó. Su ilusión: una segunda guerra  para demostrar que el triunfo es posible.  La soledad y la locura se delinean en un discurso expulsado a la nada. Desaforado. Desenfrenado. El interlocutor  es  un buzo táctico, puede haber sido real en algún momento, pero eso no importa porque ahora es imaginario. A través de este personaje tácito el actor entabla el diálogo implícito con el público.  Público en su mayoría compuesto, al igual que yo,  por  ex no combatientes.

La obra está basada  en la novela de Juan Guinot, La guerra del Gallo. Los textos seleccionados y adaptados por el mismo autor, trabajados de manera acertada por el director Mauro Yakimiuk,  junto con la escenografía y la actitud del actor producen una condensación metafórica que remite a las connotaciones individuales que cada espectador le dará al suceso histórico de la guerra de Malvinas, situación argumental de la que no se puede abstraer.  Pero sobre todo en mi lectura, la obra remite a la infancia. Una infancia no superada donde el proyecto es siempre ser un héroe.  La escena solo tiene lo necesario, al igual que la cabeza de Masi que está ocupada únicamente con su necesidad de triunfo.

Cuando la luz se apaga, las franjas blancas de la bandera de Inglaterra permanecen en la vista. Masi se mete adentro de un contenedor cuadrado.  Una imagen poética del encierro dentro del encierro mismo.

La abuela es el elemento que se cuela en la adultez y resume una época de la que el personaje se niega a salir. Representa al enemigo. Es el anclaje de los dos mundos.

Masi  le hace un bollo a la bandera Argentina y la mete en una mochila para  emprender el viaje de llevar el cadáver imaginario. Nietzsche dice que la madurez del hombre es haber vuelto a encontrar  la seriedad con la que juegan los niños. Este niño grande, perpetuado en los trece años, juega muy seriamente a ser un héroe. No madura porque no hay seriedad que volver a encontrar. Él nunca perdió esa convicción ese albedrío de la infancia. Una infancia anclada para siempre en el momento de la guerra. En ese nacionalismo absurdo instalado desde un poder que ocultaba con la guerra.

El héroe no combatiente finalmente saca la bandera inglesa y la reemplaza por la Argentina. El placer de la victoria se siente, lo sentimos todos. Aunque la guerra sea imaginaria.

FICHA TÉCNICA:

Viernes de agosto 22:30 hs

ENTRETELONES – Espacio Teatral

Enrique Martínez 1427 C.A.B.A.

RESERVAS 4554-0087

Entradas: $60 – Jubilados y estudiantes $50

Autoría: Juan Guinot
Actúa: Martín Amuy Walsh

Dirección: Mauro Yakimiuk

Música original: Lucas Guinot
Escenografía: Francisco Kopcke

Iluminación: Sebastián Sánchez
Fotografía: INEX Prodrucciones / Tamara Villarreal
Prensa: Mauro Yakimiuk

Asistente de producción: Patricio Tramontano
Producción general: Mauro Yakimiuk / Martín Amuy Walsh

Asitentente de dirección: Delfina Sueiro

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