[MÚSICA] COLUMNA: ¡YA NO MAS! Y LADO B (séptima entrega)

Columna * Música * Por Juan Manuel Candal 

¡YA NO MAS!

Canciones que solíamos amar pero se gastaron con el tiempo y la sobreexposición.

 

Canción: Policy Of Truth.

Intérprete: Depeche Mode.

Álbum: Violator (1990).

 Violator

Track. Violator fue un disco seminal en la carrera de Depeche Mode. Conciso, enfocado. Nueve temas con un concepto de sonido novedoso, capaz de pasar por esa especie de oda a Kraftwerk que es «World In My Eyes», fusionar a Chuck Berry con el tecno en «Personal Jesus», transformar una balada mortuoria en un hit bailable con «Enjoy The Silence» y establecer un link con el Pink Floyd de Meddle en «Clean». Como sucedía con U2 entre Rattle And Hum y Achtung Baby, Depeche Mode había descubierto un modo muy personal de mezclar las tendencias de vanguardia electrónica europea con las raíces tradicionales del rock norteamericano. Quizás este balance se ejemplifique perfectamente con «Policy Of Truth», una canción con solemnidad británica, que trata el tema de la infidelidad y los supuestos beneficios de llevar adelante una “política de sinceridad”, y que encuentra su verso en un beat de máquinas que estalla en un estribillo de sonidos casi bluseros. El motivo de sintetizador que funciona a modo de riff era, en 1990, un gancho inmediato: nunca habíamos escuchado algo así. Sonada pulido, novedoso, diferente, en particular el final del fraseo que parece una estirada descendente.

¿Qué pasó en el camino? «Policy Of Truth» era una amalgama casi sin precedentes en su textura sonora allá por principios de los ’90, pero uno de los problemas de la música basada en sintetizadores y programación es que el sonido tiende a añejarse a los pocos años. Depeche Mode se ha manejado lo suficientemente bien como para eludir este problema la mayor parte del tiempo. En sus discos de primera mitad de los ochenta, en particular Construction Time Again (1983) y Some Great Reward (1984), el sampleo de ruidos industriales fue el elemento que abasteció de cuerpo cada track. En Black Celebration (1986) fue la experimentación con los planos de eco y reverberación a los que se sometieron todos los sonidos. Más tarde, a partir de Songs Of Faith And Devotion (1993), sería el anexar finalmente el sonido de guitarras, loops de batería y bajo grabados en vivo y luego retocados. Pero dos álbumes, Music For The Masses (1987) y Violator, han sufrido un tanto de ser discos bisagra entre etapas. «Policy Of Truth» encarna esta problemática y si bien es una buena canción en sí misma, su arreglo y su sonido han quedado completamente obsoletos, más de veinte años después.

El dato de color: entre los remixes de la época de «Policy Of Truth» está el [Capitol Mix], que François Kevorkian (encargado de mezclar casi todo el disco) trabajó, incluyendo grabaciones de un discurso de Richard Nixon, en particular la frase “I want to tell you my side of the case”.

¿Qué la redime todavía? Es el típico caso de la canción que, una vez que se acepta que no soportó bien el paso del tiempo, crece con una nueva escucha más consciente de las limitaciones. La letra es interesante. El riff de sintetizador fue emblemático (y sería retrabajado en 1997 para el tema «It’s No Good», de Ultra).

Con qué la reemplazamos. Cualquier cosa de Delta Machine, el último disco de la banda. En particular, «Goodbye», «Broken», «Alone» o «Slow».

Le pegó en el palo, pero era candidata. «Never Let Me Down Again». Y acá va un paréntesis fundamental: se trata, sin dudas, de una canción excelente, con un arreglo majestuoso. Pero por el trabajo con ínfulas wagnerianas es que también, con la exposición excesiva (es la única canción que está, por ejemplo, en los 5 recitales filmados y editados en DVD de la banda), la esencia épica comienza a volverse plomiza.

Quiero más. El mejor Depeche Mode tal vez no sea el más conocido. Los temas, repasando de memoria la discografía: «In Your Room», «Walking In My Shoes», «Clean», «Barrel Of A Gun», «A Pain That I’m Used To», «Shake The Disease», «The Darkest Star». En líneas generales, cualquier seguidor sabe que las joyas de la corona están en Songs Of Faith And Devotion y Black Celebration.

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LADO B.

 EL INOXIDABLE: «Enjoy The Silence».

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Una canción que ha soportado estoicamente el paso del tiempo. El demo de esta canción (que circula, un poco pulido, como «Enjoy The Silence [Harmonium]») es toda una curiosidad. Se trata de una balada morosa, que esboza la melodía que se haría popular en la versión final, pero en un tempo más lento y con una intención más oscura. Martin Gore insistía en que ese era el potencial de lo que acababa de componer, casi una canción de cuna con presunciones de catedral, pero Alan Wilder (miembro de la banda que asumía un rol de productor-dentro-del-grupo) insistió en que todos se fueran un par de días y lo dejaran trabajando con el track. A la vuelta, se encontraron con que Wilder había acelerado el tempo, ubicado varios sonidos nuevos y les devolvía a ahora un track bailable, y, como quedaría demostrado con los años, anacrónico. Punto aparte para el final de estribillo, con un cambio de acorde emblemático y poco usual en la música mainstream.

¿Cómo es posible que convivan en el mismo disco el sonido un tanto obsoleto de «Policy Of Truth» y este tema que sigue sonando fresco, trascendental? Hay algo en la producción de «Enjoy The Silence» (basta fijarse nomás la cantidad de aspectos poco usuales, desde la letra y la mezcla hasta el título) que consiguió ubicar casi los mismos elementos con otro resultado. Con el cambio de milenio, varios de los medios periodísticos británicos y norteamericanos eligieron esta canción como la más representativa de la década de los ´90, por encima del «Smells Like Teen Spirit» de Nirvana, «One» de U2, y canciones de Michael Jackson, Metallica, Radiohead y Madonna. Discutibles como pueden ser siempre estas listas, hay algo que es verdad: se puede no tener idea de qué es Depeche Mode, de qué es Violator, de qué es la música de los ’90 o la electrónica. Pero todo el mundo escuchó y reconoce, con apenas unos segundos nomás, el arreglo y la melodía de una canción que tal vez ni siquiera sepan que se titula «Enjoy The Silence».

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