[MÚSICA] COLUMNA: ¡YA NO MAS! Y LADO B #13

Columna * Música * Por Juan Manuel Candal ///

¡YA NO MAS!

Canciones que solíamos amar pero se gastaron con el tiempo y la sobreexposición.

Canción: Man On The Moon.

Intérprete: R.E.M.

Álbum: Automatic For The People (1992). 

Track. Después de extenuar las posibilidades del rock universitario y coquetear con el folk sureño norteamericano, R.E.M. comenzó a encarar proyectos en los que limitar las opciones expresivas funcionara como motor de búsqueda. Lo haría en Monster (1994) al desechar todo arreglo complejo para dar lugar a la potencia sonora y a un anclaje en el rock de garage (con un pie en el mainstream alternativo también). Luego, en New Adventures In Hi-Fi (1996) plasmando la dinámica de las giras al armar un álbum con temas grabados en pruebas de sonido previas a un concierto, o incluso en vivo (retirando el sonido del público, lo que implica la reversa de la idea misma de una grabación y gira). En Up (1998), ya sin el baterista de la formación original, comenzarían a jugar con la electrónica y las posibilidades expresivas de las máquinas. Sin embargo, el primer disco con una búsqueda de sonido previamente analizada fue Automatic For The People, un álbum acústico en su mayor parte, con arreglos surgidos de un cambio forzado en la dinámica del grupo: en las sesiones previas cada músico cambiaba su instrumento natural por otro en el que no era tan versado y así salieron la mayoría de los demos que terminarían conformando el que tal vez sea el disco definitivo de la banda.

«Everybody Hurts» tenía todas las fichas, un par de años después de lanzado, para ser el tema que terminara por agobiarnos, pero como ocurre con casi todo himno, pasó a ser parte del dominio público, una de esas canciones que quince años después la banda apenas se limita a acompañar en vivo porque es el público el que la canta al unísono (como ocurriría también con «Better Man», de Pearl Jam, o «Love Of My Life», de Queen). Pero es «Man On The Moon» el tema que se queda a mitad de camino entre el éxito enorme del momento y la meta de trascendencia universal. Con un pie en el rock de la costa oeste y otro en la música country, dedica su letra a una serie de referencias al inclasificable Andy Kaufman (a quién le dedicarían otro tema casi una década después), y Michael Stipe incluso hace su propia imitación de Elvis poco antes de llegar al estribillo. Desde todo punto de vista, una buena canción, amable y simpática, que quizás hubiera encajado mejor en el disco previo, Out Of Time. Sin embargo, la rotación del video en MTV y el uso monstruoso en televisión y videos como cortina, además de la exposición radial, hicieron que esta canción se volviera una suerte de ruido blanco, perdiendo la frescura original.

 ¿Qué la redime todavía? La estructura poco común en los versos (seis líneas, luego cuatro). El juego de notas al pie con algunas de las situaciones más bizarras de la carrera de Andy Kaufman.

 Con qué la reemplazamos. «The Great Beyond», la otra canción dedicada a Kaufman, cuya mejor versión está en los discos en vivo. Por otro lado, comparte con «Man On The Moon»  buena parte de la base, algo muy común en R.E.M.: crear templates de los que salen dos canciones cuya estructura es muy similar («Losing My Religion» y «Bang And Blame», «It’s The End Of The World As We Know It» y «Bad Day», «Turn You Inside-Out» y «Finest Worksong», etc.).

 Le pegó en el palo, pero era candidata. «The One I Love». La oda de Stipe al occasional lover funcionó en su momento, pero sigue siendo una de las canciones más básicas del repertorio de la banda.

 Quiero más. Con R.E.M. los hits son un buen muestreo, pero lo mejor de la banda muchas veces está escondido: «E-Bow The Letter», «Walk Unafraid», «Lotus», «Man-Sized Wreath», «I’m Gonna DJ», «Leaving New York», «The Outsiders».

LADO B.

EL INOXIDABLE:

EL INOXIDABLE: «What’s the Frequency, Kenneth?».


Una canción que ha soportado estoicamente el paso del tiempo. Uno de esos temas con título de hit improbable. Todo el que vivió los 90 conoce los acordes saturados del comienzo, pero pocos recordarán cómo se llama la canción. A medio camino entre el rock alternativo y una especie de grunge-para-adultos, este tema de R.E.M. obtuvo muchísima difusión en su momento, pero quizás gracias a la explosión de bandas como Nirvana y U2, al poco tiempo quedó en un segundo plano. Si a eso le sumamos que no es fácil terminar de definir la canción (una melodía pop muy clara con un arreglo sonoro muy sucio), se trata de uno de esos hits que todavía suenan actuales, como si pudiéramos pensar que existe una grieta entre este universo y otro paralelo, y fuera en aquel universo paralelo donde la canción se transformó en un gran éxito universal y nosotros apenas podemos escuchar los ecos de esa campaña, percibiendo, sin embargo, una canción todavía vigente.

Dato de color: la canción baja el tempo inesperadamente hacia el final. Consultado al respecto, el guitarrista Peter Buck dijo que todos estaban siguiendo al bajista, Mike Mills, y éste empezó a bajar el tempo; para no arruinar la toma (la mayoría de los temas de Monster se grabaron “a la antigua” —con todos los miembros tocando a la vez), hicieron lo propio. Al final de la grabación se dieron cuenta de que Mills no parecía estar bien y resultó que tenía apendicitis. Como nunca volvieron a regrabar la canción, la toma “defectuosa” es la que todos conocemos.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s