[MÚSICA] COLUMNA: ¡YA NO MAS! Y LADO B #14

Columna * Música * Por Juan Manuel Candal ///

¡YA NO MAS!

Canciones que solíamos amar pero se gastaron con el tiempo y la sobreexposición.

Canción: Don’t Let Me Down.

Intérprete: The Beatles.

Álbum: originalmente, b-side de «Get Back» (1969).

              Luego, parte del disco doble de rarezas Past Masters.

 

Track. Es uno de esos hits instantáneos que los Beatles manejaban tan bien. Tanto la melodía del estribillo como la producción de la canción en general siguen sonando potentes e inmediatos. Hay quienes incluso han formulado que el modo en que Lennon hace su performance vocal es un signo de lo que luego vendrá en su disco solista de 1970, Plastic Ono Band. Y sin embargo, este tema tiene una vida útil más corta que otros hits demasiado difundidos (caso «Yesterday», «Across The Universe» o «Here Comes The Sun»), y esto radica en que tiene, por empezar, una de las letras más estúpidas de la historia de la banda. Se ha dicho que muestra la vulnerabilidad de Lennon y otras cuantas cosas, pero en realidad, los versos son increíblemente torpes dentro de un contexto en el cual las letras suelen tener una mejor factura (los estribillos apenas repiten cuatro veces el título):

Nobody ever loved me like she does
Oh, she does, yeah, she does
And if somebody loved me like she do me
Oh, she do me, yes, she does

(…)

And from the first time that she really done me
Oh, she done me, she done me good
I guess nobody ever really done me
Oh, she done me, she done me good

Más de una vez los Beatles jugaron al nonsense en sus letras, o se ponían experimentales y casi dadaístas, pero en general, si bien había un costado lúdico muy presente, el guiño estaba allí para quien quisiera verlo. «Help!» fue la canción que mostraba una cierta vulnerabilidad, pero tenía una estructura, había algo más que una serie de fonemas en lo que Charly García alguna vez denominó “Wareschol” (aquel idioma ininteligible que manejan los músicos al improvisar melodías, mezclando palabras sin sentido). En este caso, gran parte de la fuerza expresiva que posee el estribillo se ve diluida por unos versos que pierden lustre rápidamente. Lo que nos queda, finalmente, es un estribillo. Para colmo de males, es un tema relativamente largo para el standard de la banda cuando no se metía en collages sonoros.

¿Qué la redime todavía? El estribillo. El fugaz cambio de compás a 5/4.

Con qué la reemplazamos. «I Am The Walrus», «Strawberry Fields Forever», «Tomorrow Never Knows». Pierna de ases de la pluma de Lennon, probablemente 3 de los 5 mejores temas que los Beatles hayan grabado jamás.

Le pegó en el palo, pero era candidata. «In My Life». El arreglo de guitarra del comienzo y la letra siguen funcionando bien, pero las melodías más amables de Lennon son las que más rápido pierden brillo. Él mismo lo diría, años después, al hablar de su obra y explicar que se sentía más en su salsa con los temas rockeros.

Quiero más. La discografía Beatles es archiconocida. En todo caso, aquel que sólo tenga compilados, debería hacerse del disco blanco, titulado The Beatles (1968), donde se resigna la fábrica de melodías perfectas en pos de un paseo por casi todos los estilos musicales que ellos mismos consumían.

LADO B.

EL INOXIDABLE:  «Ticket To Ride».

Una canción que ha soportado estoicamente el paso del tiempo. El concepto de esta parte de la columna podría tener fácilmente 20 o 30 buenos contendientes. ¿Por qué esta canción, habiendo tantas otras? Porque dentro de un listado de excelentes canciones beatle, es una canción todavía llena de la esencia del grupo, antes de pasar a la etapa experimental, una muestra excelente de lo que hacían bien antes de ser la encarnación siguiente, en la que es difícil explicar por qué uno pondría «I Am The Walrus» por sobre «Lucy In The Sky With Diamonds» o «I Want You (She’s So Heavy)» por sobre «Something».

«Ticket To Ride» contiene una gran melodía, pero también un sonido más contundente que el de los temas previos, cambios en el tempo y una estructura que maneja tres secciones claras cuando habría bastado con dos, respondiendo a un template más clásico y probado. En cualquier aspecto, «Ticket To Ride» es uno de los grandes exponentes de la canción pop de todos los tiempos. De hecho, el disco que la contiene, Help! (1965), es disco que documenta el nacimiento de la música pop como rama independiente del rock’n’roll previo (hasta entonces, había temas sueltos que asumían esta identidad, pero ninguno de los álbumes lo había conseguido completamente). Y luego comenzaría ya la etapa experimental, con esa bisagra que es Rubber Soul (1965).

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