#Teatro | Como si pasara un tren, por Leticia Martin

#Teatro

Por @leticiamartin

Como si te hubiera amado

La trama es simple. Los géneros se conjugan. Comedia y drama se chocan en buen equilibrio, dejando ver la relación vulnerable de una madre con su hijo de unos quince años. Susana educa a Juan Ignacio en el campo. Es una madre entrada en años y kilos. La familia, en su totalidad, son ellos dos. Están solos. Bastante aislados. La figura del padre –ausente– es referenciada en reiteradas ocasiones. No hay novios. Ni compañeros de escuela. Ni amantes. Ni amigas, más que las que aparecen a través de las conversaciones telefónicas. Hay solo un lazo filiatorio, edípico, circular. Por momentos asistir a esa relación perturba al espectador. Allí el género “comedia-dramática” toca otros puntos, se desdobla en una cantidad de matices y variaciones. El chico no es tonto, pero padece alguna especie de retraso madurativo. La madre besa al chico en la boca para obtener información. Él obedece, se infantiliza, cede siempre.

Un día, como cualquier otro, alguien irrumpe en ese equilibrio precario. Llega al campo, castigada por su madre, la prima adolescente de la ciudad. A nivel argumental, la construcción es sólida. El elemento exógeno viene a desestabilizar. Pero a la vez, a medida que la obra avanza, ese choque cultural se hibrida. El campo toma de la ciudad. La tecnología cede al mundo analógico, lo onírico aflora y lo patológico retrocede. ¿Por qué? ¿Cómo se logra este dibujo claro e inteligente?

Si un punto resulta débil en la puesta en su conjunto, insisto, es la simpleza de la trama. Lo que pasa es leve. Por momentos previsible. Sin embargo, todos los elementos se condensan alrededor de los sucesos de un modo tan articulado y sólido, que el devenir de la obra no defrauda. Risas, llanto, tensión dramática, oscuridad. Y de nuevo risas, siempre, de la mano de la chispa y astucia de Silvia Villazur para rematar las frases en un timing casi perfecto. ¿Por qué debiera ser profunda la trama, enroscada, compleja, intrincada? ¿Porque estamos viendo teatro independiente en El camarín de las musas?

dc71e11cf73492d8d4bb8753889f0b33

Como si pasara un tren muestra qué tan básicos e iguales somos los seres humanos cuando nos desvestimos la cultura. Cómo se acortan las distancias cuando estamos solos, frente a frente, primos que nunca se ven, tía y sobrina lejana, madre e hijo abandonado por su padre. Pero también qué tan básicos e iguales somos cuando apagamos los artefactos y dispositivos, para disponemos a interactuar. Todo, incluso la posibilidad del lazo incestuoso –por qué no– abre la puerta a la interpretación, situando a estos tres personajes en un mundo de normas primitivas, que parecieran siempre a punto de quebrarse. “No puedo ser tu novia porque soy tu prima”, dice Valeria a Juan Ignacio mientras baila con él y lo toca, pone la mano de su primo sobre su hombro y, más tarde, también lo besa en la boca.

Como si pasara un tren.

Como si fuéramos novios.

Como si tu padre te amara pese a que te abandonó.

Como si fueras un hijo normal.

La obra, escrita y dirigida por Lorena Romanin, tematiza la necesidad humana de convivir con la simulación y de estar más abrazados al “como sí” que a “lo real” para soportar los sinsabores de la existencia.

¿No pasa el tren, acaso? ¿Por qué, entonces, desde el título, se nos participa de esta falsa realidad, de este relato construido a partir de la apariencia, del “como si pasara uno”?

Juan Ignacio tiene el teléfono de la oficina de su padre. Su padre nunca lo atiende, pero hace “como que sí”. Recibe sus mensajes, le devuelve otros a través de su secretaria, pero lo cierto es que nunca le habla. El momento de lo real, el día de la confrontación con ese hecho, la ilusión se derrumba, la falsa relación se evidencia. No voy a adelantar acciones de la trama para no pecar de spoilera, sí me resulta interesante analizar qué papel juega ese segundo momento de quiebre de la obra y de qué modo comunica un mensaje sin supeditarse a los discursos de moda.

Romanin podría haber apoyado su relato en el reparto de culpas y responsabilidades, incluso podría haber bajado línea ideológica en relación a los géneros. Sin embargo, las dos mujeres tienen posiciones fuertes, matriarcales, impositivas, y a la vez son expuestas en sus más viles miserias y despojos. La construcción de ese relato no apunta a victimizarlas. Por el contrario, ambas sufren en la misma medida que eligen avanzar, librarse de ciertas cárceles mentales, intentar ser mejores. El discurso que encarnan, más que buscar mitos de origen sobre las desgracias que se viven, pareciera señalar que el patriarcado no es tal cosa. Lo que oprime no es la cofradía masculina, sino la inercia. Esa entrega humana al movimiento sin fuerza, en el sentido de la corriente. Me imagino la inercia como una rama hueca flotando en el río siendo arrastrada por el antojo caprichoso del agua, como la falta de posición, de decisión, de ideas propias. No es un hombre anterior a todos, bajando línea de qué es ser hombre y de cuál es el modo servil en que se debe ser mujer. Por el contrario, el enemigo es la inercia, la comodidad. También los hombres son débiles y viles, cuando se entregan a ese devenir sin hacer fuerza, sin desacralizar ciertas costumbres, rechazar otras o, simplemente, poner en tensión las cuestiones que les suenan extrañas.

Juan Ignacio no tiene padre, no porque el patriarcado sea el enemigo, sino porque aquel hombre no fue capaz de ir contra la inercia, contra sus pasiones, contra su propio lado oscuro.

Como si pasara un tren.

¿Dónde? El camarín de las musas.

¿Cuándo? Viernes 20 y 22 hs.

Libro y dirección: Lorena Romanin.

Elenco: Silvia Villazur (Susana)

Guido Botto Fiora (Juan Ignacio)

Luciana Grasso (Valeria).

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s