#Cine | “Una semana y un día”, por Soledad Hessel

El valor de seguir viviendo

Cuando termina la semana de luto por la muerte de su hijo, el padre decide no volver a la rutina y embarcarse con un joven vecino en una aventura que lo hará descubrir que, a pesar del profundo dolor, vale la pena seguir viviendo.

Soledad Hessel

¿Cómo se remonta la muerte de un hijo? ¿cómo, cuando el cáncer te lo arrebata de tus brazos, de tus cuidados, de tu vida?

Eyal y Vicky han perdido a Ronnie, su único hijo, de apenas veinticinco años. La vida diaria cambió drásticamente cuando a Ronnie le detectan la enfermedad y ésta comienza a ser visible. Algunas personas de su círculo de amistades se alejan sin explicación alguna –aunque la razón sea más que clara y evidente- y las relaciones en el trabajo tampoco han sido fáciles. ¿Para qué ponerse a describir lo que ocurrió con la dinámica familiar?

Pero todo esto ocurrió hace muchos meses. En el día presente, el inicio de la película, es el último día del Shiva (en la religión judía, semana inmediata al fallecimiento de un familiar, en que la familia cumple con determinados ritos de duelo, como por ejemplo rezos en el hogar o enn una sinagoga, dedicados al fallecido) por la muerte de Ronnnie.

¿Cómo afrontan estos padres la pérdida? Eyal se ha rebelado contra el mundo. El dolor lo enoja con todo y todos los que lo rodean, volviéndolo violento e intolerante. En el octavo día, aquel en el que el doliente regresa, como puede, a la vida cotidiana, en el último minuto, y ya sentado junto a su esposa en el auto, decide no asistir a su trabajo y quedarse a limpiar la casa, para evitar situaciones que sabe de antemano que no va a resistir.

Decidido a rechazar todo lo que tenga que ver con la muerte de su hijo, o lo que se lo recuerde constantemente, busca de mil maneras, posibles e imposibles, de evadirse incluyendo fumar el cannabis medicinal que su hijo consumía en el hospicio al final de su enfermedad.

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Por su parte Vicky intenta no pensar demasiado en el asunto y volver a su rutina, incluyendo su trabajo como docente, buscando abrumarse de cosas para que su cabeza no la traicione trayendo a Ronnie y sus recuerdos de vuelta a su mente. Pero aparentemente la vida no está de acuerdo con esta postura, y todo parece desmoronarse para ella cuando se encuentra en su salón de clases con un maestro sustituto que ha sido contratado por un período prolongado. ¿Y ahora? ¿Cómo hacerse cargo del vacío que dejó su hijo sin su ir y venir constante?

Y así, cada uno de los padres intentará superar el momento sin lograr encontrar un punto en común donde unirse para hacer frente a la desgracia que les ha tocado transitar juntos. Hasta que un hecho que involucra al hijo de sus vecinos, amigo un poco mayor que Ronnie, y Bar una niña  que acompaña a su madre enferma en el mismo hospicio en que Ronnie murió, despierta a Eyal y lo coloca nuevamente en marcha.

Esta película israelí del año 2016 llega a nuestro país precedida de numerosos premios y excelentes críticas. Críticas positivas que comparto plenamente. Una película personal e intimista, en la cual el dolor y la frustración de esos padres trasciende la pantalla. Tanto Shai Avivi, en el papel de Elay, como Yevgenia Dodina, interpretando a Vicky, nos muestran su excelencia actoral con sólo una mirada través de la cual nos transmiten todo lo que viven en sus corazones.

Si bien el personaje principal es el interpretado por Shai Avivi, que lleva la película sobre sus hombros, los actores que lo acompañan, Yevgenia Dodina, Tomer Kapon como Zooler el vecino y Alona Shauloff como la niña que acompaña a su madre, son un soporte indispensable en este viaje que Eyal emprende para comprender y aceptar la muerte de su hijo. Con amor, empatía y comprensión por los que los rodean, logra salir del pozo en que se ha hundido.

La fotografía y la dirección merecen un párrafo aparte. A pesar de que la mayoría de las escenas son captadas con planos medios y cortos (y perfectos), cuando la cámara abre su mirada el espectador queda sobrecogido por lo que Asaph Polonsky, el director de la película, quiere mostrarnos, quien además logra una película que funciona con la precisión de un reloj.

Eyal y Vicky, luego de numerosos desencuentros vuelven a mirarse a los ojos y sonreir.

Y la vida, dolorosamente, sigue.

 

Título original: Shavua ve Yom

 

Estreno: 29.06.2017

Clasificación: Apta para mayores de 13 años con reservas

Actores:

Sharon Alexander,
Shai Avivi,
Evgenia Dodina,
Uri Gavriel,
Carmit Mesilati Kaplan,
Tomer Kapon

Director:
Asaph Polonsky

Guionista:
Asaph Polonsky
Director de fotografía:
Moshe Mishali

Música:
Ran Bagno

Montaje:
Tali Helter Shenkar

 

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